Home Entretenimiento K. Gayatri dio vida a la diversa obra de su gurú Suguna...

K. Gayatri dio vida a la diversa obra de su gurú Suguna Purushothaman en su concierto tributo

26
0

 

K. Gayatri en el concierto en memoria de Suguna Purushothaman, presentado por Sunaada Lahari. | Crédito de la foto: SRINATH M.

Pocos músicos carnáticos contemporáneos tienen el privilegio de servir como custodios del legado compositivo de su gurú y presentar conciertos basados ​​íntegramente en ese repertorio. K. Gayatri, principal discípula del músico y compositor Suguna Purushothaman (1941-2015), ofreció un sentido homenaje a su gurú, enriquecido por el versátil conjunto de R. Hemalatha (violín), NC Bharadwaj (mridangam) y S. Sunil Kumar (kanjira).

Organizado por Indira Ranganathan Trust en Sunaada Lahari, el concierto conmemorativo fue a la vez un emotivo homenaje y una muestra de la notable creatividad de Suguna Purushothaman. Una mujer pionera vaggeyakara, dejó alrededor de 150 canciones, predominantemente en tamil, que abarcan varnams, kritis, thillanas, ragamalikas y composiciones con variaciones nadai e incluso talamalikas. Sus canciones están marcadas por la felicidad lírica, el encanto melódico y la vitalidad rítmica. Exponente en el ámbito del tala, se especializó en Dwi-tala Avadhana, el complejo arte de cantar manteniendo dos talas diferentes simultáneamente, una habilidad que impartió a Gayatri.

K. Gayatri acompañado por R. Hemalatha (violín), NC Bharadwaj (mridangam) y S. Sunil Kumar (kanjira).

K. Gayatri acompañado por R. Hemalatha (violín), NC Bharadwaj (mridangam) y S. Sunil Kumar (kanjira). | Crédito de la foto: SRINATH M.

 

Variety definió las 12 composiciones del concierto, muchas de ellas con un significado especial. El Mukhari varnam ‘Rama raghava rajeeva’, que la vocalista mencionó que aprendió después de un descubrimiento casual de su manuscrito, curiosamente contenía la palabra ‘Purushothaman’, aunque el mudra de su gurú era ‘Suguna’. La combinación de la melodía de Valaji y tisra jhampa (tisra gati) en ‘Thirumagale kadaikkan’ fue una delicia, mientras que la belleza lírica se destacó en Navagraha kriti ‘Thannoli pozhiyum thingale’ en Mohanakalyani. Es de destacar que Suguna ha compuesto kritis dedicada a los nueve cuerpos celestes.

El Kokilapriya alapana de Gayatri fluyó dulcemente, lleno de las frases características del raga, un estado de ánimo reflejado por Hemalatha en su solo de violín. El kriti ‘Arangaa nee irangayenil’ y el niraval evocaron un anhelo de gracia divina. La apertura del charanam ‘Andaalai thirumanam kondaay; azhwargalin manam kondaay’ causó una clara impresión por su sutil juego de palabras.

A continuación se representó ‘Srinivasan sridevi nesan’, un melodioso swarajathi en Kedaragowla. Su estructura simbólica vio sucesivos charanams despegar desde un punto de partida más alto en la escala ascendente del raga, mapeando musicalmente el ascenso a la morada de la colina del Señor. Luego, el viaje descendió a Thiruvallikkeni con ‘Parthasarathiyai orumurai’ en Salagabhairavi-Misra Chapu, una canción que Gayatri interpretó con gran atención a los tonos distintivos del raga.

Desde varnams hasta talamalikas, K. Gayatri dio vida a la diversa obra de Suguna Purushothaman.

Desde varnams hasta talamalikas, K. Gayatri dio vida a la diversa obra de Suguna Purushothaman. | Crédito de la foto: SRINATH M.

 

Ramapriya, elegida para la suite central, resultó ser el punto culminante del recital. Reinó la fluidez y llovieron frases sublimes a lo largo del ensayo raga mientras el manodharma de Gayatri tomaba un vuelo mesurado. Hemalatha respondió con aplomo y tacto sedoso a juego. La composición ‘Rama namame thunai’ sirvió como autoconsejo para aferrarse al nombre del Señor en busca de consuelo. El equipo se lanzó sin problemas a los intercambios de niraval y swara en ‘Raghava ravikula aadhava’ en charanam, donde la exploración de segunda velocidad fue vigorosa, pero pulida. Los percusionistas Bharadwaj y Sunil Kumar, quienes brindaron un excelente apoyo en todo momento, interpretaron un tani avartanam preciso y animado en Adi tala de dos kalai.

A esto le siguió ‘Garuda vahana’ en Bhavapriya (en Kanchi Varadar) y ‘Navamanigalile’ en Yamunakalyani (en Sarada Devi). ‘Chaturmukhan nayaki’, un kriti afinado acertadamente en Saraswathi y ambientado en Chaturmukhi tala (un anga tala de 28 sílabas: 1 gurú + 2 laghus + 1 plutham), fue una inclusión lógica considerando el dominio rítmico del gurú. El discípulo superó el desafío con facilidad y gracia.

Luego, Gayatri presentó otro kriti innovador, ‘Panchabhuta thalangalil vaazhum’, un raga-tala malika sobre los santuarios de Shiva correspondientes a los Cinco Elementos. El pallavi de este Panchabhuta Linga Malika está ambientado en Sankarabharanam-Misra Chapu, mientras que sus cinco charanams, cada uno dedicado a un elemento, afinado en diferentes ragas, pero todos ambientados en Adi tala, corresponden a: Tierra (Kanchi Ekamresa, Bhupalam), Agua (Thiruvanaikka, Amrutavarshini), Fuego (Thiruvannamalai, Chandrajyothi), Aire (Kalahasti, Malayamarutam) y Espacio (Chidambaram, Nilambari). En particular, los nombres de los ragas elegidos se alineaban simbólicamente con la naturaleza elemental de cada kshetra.

La ragamalika thillana en Valaji, Varamu y Hamsanadam, ambientada en el gran Simhanandana tala, el más largo (128 aksharas por avartanam), cerró un recital memorable y cuidadosamente curado.

avotas