Candace Owens ha llevado sus consecuencias públicas con Ben Shapiro a un territorio mucho más oscuro, convirtiendo una brecha ideológica latente desde hace mucho tiempo en un flamable choque private y político. Lo que comenzó como un desacuerdo dentro de los medios conservadores se ha convertido ahora en una guerra en toda regla de narrativas, lealtad y poder. Los últimos comentarios de Owens sugieren que ella ve a Shapiro no simplemente como un crítico, sino como una figura central que protege intereses que ella cree que están ocultos. Sus comentarios llegan en un momento en el que la derecha está visiblemente fracturada y la confianza se erosiona entre personalidades de los medios que alguna vez compartieron las mismas audiencias. La disputa ha ido más allá de los comentarios y se ha convertido en acusaciones que tienen un peso ethical y world, lo que ha obligado al movimiento a confrontar hasta dónde puede llegar la disidencia interna antes de que se vuelva destructiva.
Por qué Candace Owens cree que la respuesta de Ben Shapiro demuestra que hay algo más grande en juego
La afirmación más incendiaria de Owens se centra en la reacción de Shapiro ante el asesinato del fundador de Turning Level USA, Charlie Kirk. En una publicación que provocó instantáneamente una reacción violenta, escribió: “Cada vez que Ben habla, me siento más segura de que Israel está involucrado en el 10 de septiembre. Simplemente está demasiado involucrado en el asesinato de Charlie”. Fue más allá y cuestionó los motivos y la sinceridad de Shapiro y agregó: “A él nunca le gustó Charlie y ahora de repente finge que tenía el deber de defender su legado”.Para Owens, las repetidas condenas de Shapiro no son una indignación basada en principios sino una prueba de una lealtad fuera de lugar. “A Ben sólo le importan los intereses de Israel. Así que Israel está involucrado”, concluyó, enmarcando la disputa como una disputa de lealtad geopolítica más que de ética private.Shapiro, hablando en el AmericaFest de Turning Level USA, rechazó enérgicamente las teorías de Owens, calificándolas de imprudentes e infundadas. La acusó de difundir conspiraciones que implicaban a todos, desde el Mossad hasta las agencias de inteligencia europeas, insistiendo en que tenía la “obligación ethical” de denunciarlos. Sus comentarios ampliaron la división, ya que también criticó a otras figuras conservadoras por negarse a denunciar a Owens, diciendo: “Las personas que se niegan a condenar los ataques verdaderamente crueles de Candace… son culpables de cobardía”.A pesar de las negaciones públicas de los líderes israelíes y la condena de la viuda de Charlie Kirk, Owens no ha dado marcha atrás. En cambio, ha redoblado su apuesta, posicionándose como una persona que cube la verdad rodeada de lo que ella considera un silencio coordinado. Ya sea que sus afirmaciones resuenen o rechacen, una cosa está clara: esta lucha ya no se trata sólo de ideología, sino de quién controla la narrativa de la derecha estadounidense moderna.Lea también: Candace Owens niega haber recibido un pago después de que Web cuestionara su cambio de tono luego de la reunión con Erika Kirk










