La última vez que Estados Unidos depuso a un líder latinoamericano fue en 1989, cuando las fuerzas estadounidenses capturaron al normal Manuel Noriega en Panamá. Ese episodio guarda algunos paralelismos sorprendentes con la captura de Nicolás Maduro de Venezuela el sábado. En diciembre de 1989, el presidente George HW Bush envió tropas estadounidenses a Panamá para capturar a Noriega, quien había sido el dictador militar del país durante unos seis años.Noriega, al igual que Maduro, había sido acusado de cargos federales de narcotráfico. Meses antes de que ambos líderes fueran capturados, Estados Unidos aumentó su presencia militar en sus países. Los dos líderes latinoamericanos, sin embargo, tuvieron respuestas muy diferentes. En Panamá, Noriega declaró la guerra a Estados Unidos. Maduro, sin embargo, dijo la semana pasada que estaba ansioso por trabajar con Estados Unidos para evitar un conflicto, lo que fue rechazado por Trump.
Alrededor de 27.000 soldados participaron en la operación en Panamá y 23 soldados estadounidenses murieron. Desde noviembre, Estados Unidos ha tenido alrededor de 15.000 militares en el Caribe. Según Trump, ningún soldado estadounidense murió en la operación del sábado. NYT









