EPALa Iglesia Católica Romana de España ha llegado a un acuerdo con el gobierno para compensar a las víctimas de abuso sexual por parte de miembros del clero.
El acuerdo surge tras quejas de que los líderes religiosos no habían abordado la cuestión adecuadamente.
Significa que el gobierno gestionará una posible compensación en coordinación con la Iglesia, manejando casos en los que ya no hay otras vías legales disponibles porque el presunto delito ocurrió hace demasiado tiempo o el acusado falleció.
El gobierno estima que cientos de miles de españoles han sufrido abusos sexuales a manos de figuras de la Iglesia. La medida sigue a esquemas de reparación similares en otras naciones donde se han descubierto abusos.
“Una democracia no debería permitir la existencia de víctimas que nunca han sido indemnizadas [and] cuya situación, por el contrario, había sido encubierta”, dijo el ministro de Justicia, Félix Bolaños, tras la firma del acuerdo.
Añadió que el acuerdo buscaba “saldar una deuda ethical histórica que teníamos con las víctimas de abusos dentro de la Iglesia”.
Los otros firmantes fueron Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal y líder de la Iglesia católica española, y Jesús Díaz Sariego, presidente de Confer, que representa a las congregaciones católicas y órdenes religiosas.
Sariego dijo que la iniciativa no tenía precedentes ya que abordaba delitos que habían prescrito.
Argüello, que es arzobispo de Valladolid, calificó el acuerdo como “un paso más en el camino que llevamos años transitando”.
Un estudio de 2023 del Defensor del Pueblo español, que investiga las denuncias públicas, estimó que el 1,1% de la población había sufrido abusos sexuales a manos de miembros del clero o personas vinculadas a la Iglesia, el equivalente a 440.000 personas.
La Iglesia ha cuestionado estos hallazgos.
Ese año estableció un plan de reparación para gestionar las denuncias de abuso.
Sin embargo, tanto el gobierno liderado por los socialistas como las organizaciones de víctimas se han mostrado insatisfechos con el modelo del plan, que no permitía aportaciones ni supervisión desde fuera de la Iglesia.
En noviembre, la Iglesia afirmó que en su marco se habían “resuelto” 58 casos.
Sin embargo, los críticos acusaron a la institución de falta de transparencia y lentitud.
El periódico El País, que ha creado una base de datos sobre acusaciones de abuso clerical, ha documentado casos que afectan a 2.948 víctimas que se remontan a la década de 1940.
En junio pasado, varios grupos de víctimas rompieron sus vínculos con la Iglesia española, alegando que ésta los había excluido de buscar reparaciones.
Posteriormente, el Vaticano pareció asumir un papel más destacado: la Comisión Pontificia para la Protección de Menores se reunió con las víctimas españolas e instó a los líderes católicos del país a reforzar y facilitar las reparaciones.
Las reuniones entre el ministro de Justicia Bolaños y el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, parecen haber aumentado aún más la presión sobre las autoridades de la Iglesia en Madrid.
EPABajo el nuevo sistema, las víctimas podrán presentar sus casos ante una nueva agencia creada por el Ministerio de Justicia, que luego los llevará ante la Defensoría del Pueblo, que elaborará una propuesta de reparación.
La Iglesia debe entonces aceptar la compensación propuesta; de lo contrario, el caso será devuelto al Defensor del Pueblo.
La reparación puede ser simbólica, psicológica o económica, según el acuerdo. En cada caso, la Iglesia es responsable de su ejecución.
No se especifica el importe de la compensación económica que podría abonarse.
Sin embargo, el Defensor del Pueblo ha sugerido seguir el ejemplo de otros países europeos.
En Bélgica, se ha pagado una media de 6.000 euros (7.000 dólares; 5.210 libras esterlinas) a las víctimas de estos casos, aunque el difunto Papa Francisco describió esa cantidad como “demasiado pequeña”.
La junta de reparación de Irlanda pagó una media de unos 63.000 euros a las víctimas.
El abuso sexual cometido por miembros del clero recibió atención significativa por primera vez en Estados Unidos y Canadá en la década de 1980.
En la década de 1990, el problema comenzó a crecer, con historias que surgieron en Argentina, Australia y revelaciones de abusos históricos generalizados en Irlanda.
A principios de la década de 2000, el abuso sexual dentro de la Iglesia period una historia mundial importante.
España, un país católico, se vio afectada por relativamente pocos escándalos en esa época.
Sin embargo, las investigaciones de los medios de comunicación han sacado a la luz el asunto más recientemente.
En el caso más reciente y sonado, el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, dimitió en noviembre, tras una acusación de abuso que se remonta a los años noventa.
Las organizaciones de víctimas han acogido con satisfacción el nuevo acuerdo en España.
“Se trata de un mal endémico, estructural, que está dentro de la Iglesia y que se debería haber atajado hace mucho tiempo en lugar de encubrir a los pedófilos”, afirmó Juan Cuatrecasas, de la Asociación por la Infancia Robada (Anir), quien se mostró “plenamente satisfecho”.













