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Cómo uno de los países más secos, Kuwait, suministra agua a millones de personas a pesar de no tener ríos ni lagos

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Sin ríos ni lagos naturales, Kuwait depende casi por completo de la desalinización del agua de mar para satisfacer sus necesidades de agua/Imagen: Renderhub

El resplandeciente horizonte de Kuwait y los bulliciosos centros urbanos se elevan en uno de los paisajes con mayor escasez de agua de la Tierra. Aproximadamente del tamaño de Nueva Jersey y con una extensión de poco menos de 18.000 kilómetros cuadrados, el país se encuentra en el extremo norte del Golfo Pérsico, encajado entre Irak y Arabia Saudita, y su terreno está dominado casi en su totalidad por un árido desierto. A pesar de encontrarse dentro de la cuenca más amplia de los ríos Tigris-Éufrates, una región históricamente sinónimo de tierra fértil y agua corriente, el propio Kuwait no tiene ríos, lagos ni arroyos perennes. Es una de las pocas naciones del mundo que no tiene recursos internos renovables de agua dulce.Esta marcada ausencia de agua pure contrasta marcadamente con el perfil moderno de Kuwait. Hogar de casi 4,9 millones de personas, el estado de altos ingresos es mejor conocido por su vasta riqueza petrolera, su enorme papel en los mercados energéticos globales y un legado cultural que alguna vez le valió el apodo de “el Hollywood del Golfo”. Por lo tanto, el sostenimiento de la vida cotidiana, desde el agua potable y la producción de alimentos hasta la industria y el crecimiento urbano, no ha dependido de la geografía, sino de la ingeniería, las políticas y la innovación con uso intensivo de energía.

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En un país donde la naturaleza prácticamente no proporciona agua dulce, el easy hecho de abrir un grifo es todo menos ordinario. Entonces, ¿cómo puede una nación moderna mantener sus grifos abiertos, sus cultivos creciendo y su población hidratada en un entorno tan árido?

Sin ríos, no hay problema.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Kuwait no tiene recursos naturales de agua dulce, como ríos o lagos, una condición determinada por su clima hiperárido predominante. Las precipitaciones anuales promedian menos de 120 milímetros, e incluso esa precipitación limitada rara vez persiste. El calor intenso y la evaporación significan que la mayor parte del agua de lluvia se pierde rápidamente a la atmósfera antes de que pueda almacenarse o reutilizarse. El terreno llano y desértico de Kuwait ofrece pocas ventajas geológicas: a diferencia de los países con montañas que atrapan la humedad o acuíferos profundos que se recargan con el tiempo, los suelos del país retienen muy poca agua y los recursos internos renovables de agua subterránea se consideran insignificantes.El paisaje contiene depresiones poco profundas conocidas como wadis; Cauces de ríos antiguos y secos que cobran vida brevemente después de fuertes lluvias. Durante la corta temporada de lluvias, la escorrentía superficial puede acumularse en estos wadis, lo que ocasionalmente provoca inundaciones repentinas que duran desde unas pocas horas hasta varios días. Ejemplos notables incluyen Bahrat al Abraq, Bahrat al Mirfi, Shaib Rujm al Jahtan y Wadi al Batin, a veces denominado el “río Kuwait”.” Sin embargo, estas características ofrecen sólo un alivio pasajero. Tasas de evaporación extremadamente altas y graves déficits de humedad del suelo impiden que la mayor parte de esta escorrentía se infiltre en el suelo en cantidades significativas, dejando poca agua disponible para uso a largo plazo.Sin ríos permanentes ni acuíferos de agua dulce viables de los que depender, Kuwait se ha visto obligado a mirar hacia el mar. El país ahora depende casi por completo de una de las soluciones disponibles más caras y que consumen más energía: la desalinización del agua de mar.

Cómo la desalinización se convirtió en el salvavidas de Kuwait

Desde la década de 1950, la desalinización ha sido la piedra angular de la estrategia hídrica de Kuwait. La primera planta desalinizadora del país comenzó a funcionar en 1953, lo que marcó un reconocimiento temprano de que la supervivencia en un entorno con escasez de agua dependería de la tecnología más que del suministro pure. A lo largo de las décadas, esta infraestructura se ha expandido dramáticamente a lo largo de la costa de Kuwait. Hoy en día, más del 90 por ciento del agua potable del país se produce desalinizando agua de mar extraída del Golfo Arábigo y tratada en instalaciones costeras a gran escala.El agua desalinizada hoy sustenta casi todos los aspectos de la vida diaria en Kuwait, abasteciendo a los hogares, la industria y los servicios públicos por igual, aunque la mayor parte está reservada para uso potable. Para reducir la presión sobre este costoso sistema, el país también depende de las aguas residuales tratadas, que se someten a niveles de tratamiento terciario o más avanzados. Esta agua recuperada no se utiliza para beber, pero desempeña un papel de apoyo basic, particularmente en el riego de cultivos forrajeros, palmeras datileras y paisajismo urbano, lo que permite a Kuwait conservar agua desalinizada de alta calidad para el consumo humano.El país ahora opera múltiples plantas desalinizadoras, incluidas las instalaciones de Shuwaikh, Doha East y Az-Zour. Según MEED (Center East Financial Digest), el complejo Az-Zour Norte es uno de los más grandes de la región y produce más de 480.000 metros cúbicos de agua al día.

Importación y racionamiento: estrategias secundarias

Si bien la desalinización sigue siendo el método principal, Kuwait complementa sus necesidades mediante la importación de agua y el reciclaje de aguas residuales para uso industrial y agrícola. En los últimos años, el gobierno también ha introducido campañas de sensibilización pública y medición inteligente para reducir los residuos y promover la conservación.Además, el Ministerio de Electricidad y Agua ha fomentado el uso de sistemas de aguas grises en edificios comerciales y nuevos desarrollos residenciales.

Un valor atípico international

En un Banco Mundial en 2023 informe En cuanto a la seguridad hídrica en Oriente Medio y el Norte de África, se destacó que Kuwait no tiene kilómetros cúbicos de recursos hídricos internos renovables al año, lo que lo convierte en uno de los países con mayor escasez de agua del mundo por geografía.Incluso países como los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, que también dependen en gran medida de la desalinización, tienen algunas reservas de agua subterránea o wadis estacionales. Kuwait, por otra parte, depende casi al 100% de sistemas creados por el hombre para proporcionar hasta la última gota de agua dulce.

Resiliencia a través de la infraestructura

A pesar de estas limitaciones extremas, Kuwait mantiene una de las tasas de consumo de agua per cápita más altas del mundo, un testimonio de su avanzada infraestructura hídrica. El país continúa invirtiendo en tecnologías sostenibles, incluida la desalinización con energía photo voltaic, sistemas avanzados de ósmosis inversa y reutilización de aguas residuales para la agricultura y la industria. Estas innovaciones no tienen que ver sólo con la supervivencia: reflejan la ambición más amplia de Kuwait de alinearse con los estándares ambientales globales y reducir su dependencia a largo plazo de los combustibles fósiles para la producción de agua.Sin embargo, los expertos advierten que el suministro de agua del país sigue siendo susceptible al aumento de los costos de la energía, los riesgos geopolíticos y los impactos del cambio climático. Dado que la desalinización devour mucha energía, cualquier interrupción en el suministro de flamable o en la infraestructura eléctrica podría tener un efecto dominó en la disponibilidad de agua. Para abordar esto, el gobierno de Kuwait está explorando activamente asociaciones público-privadas (APP) para ampliar la capacidad y garantizar una cadena de suministro resiliente que pueda resistir futuras disaster.

Veredicto

La falta de ríos o lagos en Kuwait puede parecer un obstáculo imposible, pero el país ha convertido su desventaja geográfica en un triunfo de la ingeniería. Al dominar la desalinización y la gestión moderna del agua, ha construido un sistema que no sólo sustenta la vida cotidiana sino que también permite el crecimiento industrial y la expansión urbana en un clima implacable.Sin embargo, este logro tiene un precio financiero, ambiental y estratégico. El agua en Kuwait no es simplemente un recurso pure; es una necesidad fabricada, sostenida a través de procesos que consumen mucha energía y que requieren innovación, inversión y conciencia pública constantes. Esta dependencia conlleva implicaciones más amplias para el futuro económico del país. Mientras que otros Estados del Golfo buscan cada vez más diversificarse lejos del petróleo y construir economías post-hidrocarburos más resilientes, Kuwait enfrenta una limitación estructural: el requisito más básico para la supervivencia, el agua, sigue abrumadoramente ligado a la desalinización, una de las tecnologías en uso que más demanda energía. Mientras la seguridad del agua dulce sea inseparable de la infraestructura alimentada por combustibles fósiles, reducir la dependencia del petróleo se convierte en un desafío mucho más complejo.A medida que la disaster climática international se profundiza y la escasez de agua dulce se convierte en una preocupación international compartida, la experiencia de Kuwait puede servir como advertencia y como modelo, recordando al mundo que la seguridad hídrica ya no es un regalo pasivo de la geografía, sino un desafío que debe ser diseñado, impulsado y sostenido.

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