Según la documentación presentada ante el Tribunal Superior de Londres, Summers y Copeland recibieron 870.000 dólares (unas 647.000 libras esterlinas) de Sting y su editorial. Sin embargo, los músicos argumentan que el pago no resuelve completamente el asunto y dicen que todavía se les deben más de 2 millones de dólares (£ 1,5 millones).









