otorgaráCorresponsal de la BBC en Cuba en La Habana
Desde el amanecer, multitudes de militares, funcionarios gubernamentales y civiles se alinearon en la ruta entre el aeropuerto de La Habana y el Ministerio de las Fuerzas Armadas para aplaudir a los restos de 32 soldados cubanos muertos en Venezuela a su paso en un cortejo fúnebre.
Los dirigentes del país, desde Raúl Castro hasta el presidente Miguel Díaz Canel, estuvieron en el aeropuerto para recibir las cajas que contenían las cenizas cremadas de sus “32 héroes caídos”.
En el vestíbulo del edificio del ministerio, cada palco estaba envuelto con una bandera cubana y junto a una fotografía del respectivo soldado o oficial de inteligencia debajo de las palabras “honor y gloria”.
Pero a pesar de la pompa y todos los honores militares, esta ha sido una experiencia de castigo para la Revolución Cubana.
En primer lugar, se cree que es la mayor pérdida de combatientes cubanos a manos del ejército estadounidense desde la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961. El hecho de que hayan transcurrido seis décadas y media sin apenas un tiroteo comparable entre tropas cubanas y estadounidenses, ya sea durante la Guerra Fría o después, muestra lo raro que es.
No es necesariamente sorprendente que los soldados de la Fuerza Delta, mejor entrenados y mejor equipados, salieran prácticamente ilesos, especialmente dada su reputación de élite dentro del ejército más poderoso del mundo.
Imágenes falsasPero eso no es de consuelo para los afligidos familiares que, entre lágrimas, pusieron sus manos sobre las cajas de madera en La Habana.
Además, en los días posteriores a la intervención militar estadounidense en Venezuela y la destitución forzosa de Nicolás Maduro del poder, el gobierno cubano se vio obligado a admitir algo que había negado durante mucho tiempo: la existencia misma de oficiales de inteligencia cubanos dentro de los pasillos del poder en Caracas.
Ahora está claro, como muchos habían afirmado durante años en Venezuela, que los cubanos han estado presentes en todos los niveles del aparato de seguridad del país y que los acuerdos bilaterales de inteligencia eran una parte essential de los vínculos Cuba-Venezuela.
En resumen, el gobierno cubano ha compartido sus años de experiencia sobre la mejor manera de mantener un férreo management del poder con sus socios venezolanos. Los 32 asesinados en suelo venezolano fueron parte de esa estrategia compartida.
Sin embargo, tras sus muertes, los cubanos pueden sentir la area moverse bajo sus pies. Un día antes, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, mantuvo una llamada telefónica con el presidente Trump, tras la cual éste la describió como “una persona estupenda”.
Si retrocediéramos el reloj sólo tres semanas, habría sido casi impensable escuchar tales elogios de la misma administración que describió a su predecesor como si estuviera dirigiendo todo un régimen de “narcoterroristas”.
Parece que las administraciones de Rodríguez y Trump están encontrando un modus vivendi. Pero pocos en el gobierno cubano parecen entender todavía dónde los dejará eso o su visión compartida de un socialismo estatal con Venezuela.
Washington insiste en que los días están contados para la Revolución Cubana.
Sin embargo, uno de su “generación authentic” no está de acuerdo. A sus 88 años, Victor Dreke es contemporáneo de Fidel Castro y Che Guevara, y cube que el precise conflicto con Estados Unidos tiene ecos de la invasión respaldada por la CIA en Bahía de Cochinos en abril de 1961.
Ese día dirigió dos compañías de tropas cubanas y sostiene que los cubanos aún repelerían cualquier intento repetido:
“Si Estados Unidos intenta invadir, provocarán un avispero”, dijo, citando a Raúl Castro. “Ni siquiera vieron venir a nuestros combatientes, hombres y mujeres”.
“Si los estadounidenses ponen un solo pie en suelo cubano, no será como su cobarde emboscada a nuestros combatientes en Venezuela”, afirma. “Aquí fuera las cosas serían muy diferentes”.

En los últimos días, la televisión estatal cubana ha mostrado imágenes de reservistas civiles recibiendo entrenamiento con armas por parte del ejército cubano.
En verdad, frente al ejército estadounidense, sería una lucha desigual. El ataque de Estados Unidos a Venezuela tenía como objetivo, en parte, subrayar ese punto en la región.
Lo que está en juego para Cuba es particularmente alto.
La isla está experimentando apagones generalizados que son malos en La Habana pero mucho peores en las provincias. La economía, golpeada por el embargo económico de Estados Unidos y por la mala gestión gubernamental, avanza cojeando en el mejor de los casos. El flamable escasea y el motor de la economía, el turismo, nunca ha recuperado sus niveles prepandémicos.
Es en ese panorama ya complejo que los cubanos están tratando de imaginar la pérdida casi whole del apoyo venezolano. A la mayoría le parece un escenario sombrío.
Pero el ex comandante Victor Dreke está convencido de que Cuba ha superado tiempos difíciles antes y puede volver a hacerlo con suficiente fervor revolucionario.
Cuba no quiere ningún conflicto con la administración Trump, insiste, y no buscará escalar las cosas con Washington.
“Pero eso no significa que no estemos preparados”, añade desafiante.













