Cristóbal Gurusamy. | Crédito de la foto: SR RAGHUNATHAN
Para Kalavaahini, Christopher Gurusamy presentó ‘Aananda’, una producción en solitario que examina la alegría, no como una emoción fugaz sino como un estado moldeado a través de un compromiso sostenido con el movimiento, la memoria y la disciplina. Arraigada en el formato margam, al tiempo que dejaba espacio para la reflexión private, la obra se basó en la filosofía hindú, la literatura clásica, la música carnática y el pensamiento contemporáneo para proponer la danza misma como un camino hacia la alegría.
La pieza inicial, ‘Vanamai’, de ‘Shuddha Shakti Muzhakkam’ de Sri Shuddhananda Bharathi, funcionó como una invocación al principio femenino como creador y sustentador del universo. A partir de una quietud contemplativa, la coreografía se fue expandiendo gradualmente en escala, sugiriendo el surgimiento de los tres mundos y la presencia compasiva de Devi. La enérgica partitura musical se estableció en Ritigowla y Adi tala, proporcionando impulso rítmico manteniendo el reposo melódico. El movimiento de Christopher enfatizó la geometría limpia y la articulación rítmica, permitiendo que la amplitud filosófica del texto siguiera siendo central.
El movimiento de Christopher enfatizaba la geometría limpia y la articulación rítmica. | Crédito de la foto: SR RAGHUNATHAN
El Nattakurinji varnam, ‘Sami naan undhan adimai’, fue reinventado como un núcleo reflexivo de la producción. En lugar de enmarcar la pieza exclusivamente dentro de temas convencionales de devoción y anhelo, Christopher la trató como un diálogo con la danza misma. El cuerpo fue presentado como origen, lenguaje y lugar de transformación, moldeado por años de entrenamiento e introspección. A través de pasajes sanchari personalizados, el varnam trazó un viaje interno, conectando un sentido temprano de asombro con una comprensión madura de la danza como un medio para compartir experiencias vividas. Sin embargo, si bien el tema common se esbozó desde el principio, la ausencia de breves explicaciones contextuales para piezas individuales (particularmente este varnam, concebido como una reflexión autobiográfica) dejó implícitos algunos aspectos de la narrativa private. Una articulación más clara de cómo cada segmento se relacionaba con la concept central de Ananda podría haber ayudado a cerrar la brecha entre el concepto y la recepción.
Siguió un registro emocional más tranquilo con el padam ‘Ninnu juchi’. Conocido por su enfoque introspectivo, el padam se abordó con moderación mesurada, permitiendo pausas, miradas y transiciones mínimas para tener un peso expresivo. Los cambios sutiles en la mirada y la postura transmitían anhelo y vacilación, alineándose con su tono introspectivo.
Christopher Guruswamy presentó ‘Ananda’. | Crédito de la foto: SR RAGHUNATHAN
La actuación concluyó con una thillana en raga Kannada, con letra y música del artista y compositor de mridangam Okay. Arunprakash. Animado en ritmo pero reflexivo en intención, el Thillana transmitía un mensaje que equilibraba la precaución con el optimismo, instando al cuidado de la Tierra como la madre common que sustenta toda la vida. Como declaración ultimate, reunió energía, urgencia y responsabilidad, enmarcando ‘Aananda’ no simplemente como una dicha private sino como una conciencia ética compartida. Los artistas acompañantes fueron S. Aditya Narayanan a la voz, Sudarsini Iyer al nattuvangam, Karthikeyan Ramanathan al mridangam, Anirudh Athreya al kanjira y Sayee Rakshith al violín.
Publicado – 07 de enero de 2026 12:38 p. m. IST










