La construcción de islas en mar abierto no es una thought moderna. Ciudades como San Francisco y Miami ampliaron sus costas hace décadas remodelando las aguas poco profundas. Sin embargo, en los últimos años la construcción de islas a gran escala se ha producido cada vez más lejos del continente. En el Mar de China Meridional, la extensa recuperación de tierras ha transformado los arrecifes sumergidos en islas artificiales permanentes. Si bien estos proyectos a menudo se analizan en términos de rutas marítimas e infraestructura, su huella ambiental recibe menos atención. Las Islas Spratly se encuentran dentro de una de las regiones marinas biológicamente más ricas de la Tierra. Aquí, la actividad de construcción ha alterado los paisajes del fondo marino que tardaron miles de años en formarse. Los científicos marinos advierten que los cambios físicos ahora visibles desde los satélites también pueden indicar daños ecológicos más graves debajo de la superficie.
La construcción de islas por parte de China durante la última década ha remodelado el fondo marino
Crear tierra en medio del mar requiere enormes cantidades de materials. Los barcos de dragado raspan enviornment, coral y sedimentos del fondo marino, a menudo de arrecifes y lagunas cercanas. Luego, este materials se bombea sobre elementos poco profundos hasta que se elevan por encima de la línea de flotación.El proceso levanta sedimentos finos que pueden desplazarse kilómetros. Las partículas en suspensión reducen la penetración de la luz photo voltaic, lo que dificulta la supervivencia de los corales y las praderas marinas. Una vez asentado, el sedimento puede sofocar los arrecifes vivos, bloqueando el flujo de agua y oxígeno.
¿Qué sucede con los arrecifes de coral que se encuentran debajo?
Los arrecifes de coral no son sólo rocas. Son estructuras vivas construidas lentamente por animales coralinos a lo largo de siglos. Cuando los arrecifes quedan enterrados bajo enviornment y cemento, los organismos que los forman mueren. En las islas Spratly, los arrecifes albergan una amplia gama de especies, desde pequeños peces de arrecife hasta depredadores más grandes. También sirven como criadero de larvas que reponen las pesquerías en todo el Mar de China Meridional. Los daños a estos arrecifes afectan a los ecosistemas mucho más allá de los sitios de construcción inmediatos. Los biólogos marinos dicen que una vez que un arrecife es destruido a esta escala, es poco possible que se recupere dentro de cualquier período de tiempo humano.
Estas aguas son importantes para la vida marina.
El Mar de China Meridional contiene una de las mayores biodiversidades marinas del mundo. Sus arrecifes, praderas marinas y aguas abiertas albergan especies en peligro de extinción, como tortugas marinas, tiburones y almejas gigantes. Muchas comunidades costeras de la región dependen de estos ecosistemas para alimentarse. Las poblaciones de peces que desovan o se alimentan alrededor de los arrecifes Spratly abastecen a pesquerías a cientos de kilómetros de distancia. La alteración de estos hábitats puede debilitar a las poblaciones de peces que ya están estresadas. Los científicos señalan que el daño ambiental en aguas compartidas rara vez es native.
Las islas artificiales cambian el movimiento del agua
Los arrecifes naturales dan forma a las corrientes y olas de manera sutil. Cuando se reemplazan con tierra sólida y muros de concreto, el flujo de agua cambia. Las corrientes alteradas pueden aumentar la erosión en algunas áreas y provocar la acumulación de sedimentos en otras. Esto puede afectar a los arrecifes cercanos que no fueron dragados directamente. Los cambios en los patrones de ondas también pueden influir en cómo se mueven los nutrientes y las larvas a través de la región. Estos efectos secundarios son difíciles de predecir y aún más difíciles de revertir.
¿Se puede deshacer el impacto ambiental?
Los expertos coinciden en gran medida en que el daño causado por el entierro de arrecifes a gran escala es permanente. A diferencia de los derrames de petróleo o la contaminación de la superficie, la eliminación física de las estructuras de los arrecifes deja poco que recuperar. Algunas islas artificiales incluyen medidas como espacios verdes limitados o instalaciones energéticas. Estos no reemplazan los ecosistemas perdidos. Existen proyectos de restauración de corales, pero operan a pequeña escala y requieren condiciones estables y sin perturbaciones. En áreas muy alteradas, la vida marina a menudo cambia en lugar de regresar.
Lo que queda debajo de la superficie
Desde arriba, las islas recuperadas parecen sólidas y ordenadas. Debajo de la línea de flotación, la imagen es menos clara. Fragmentos de arrecifes rotos, fondos marinos alterados y hábitats alterados cuentan una historia más tranquila. Los científicos marinos continúan estudiando los efectos a largo plazo, aunque el acceso a algunos sitios es limitado. Lo que ya es evidente es que la construcción de islas en aguas sensibles conlleva costos que se extienden mucho más allá de la costa seen.La información está basada en una publicación deInstituto de la Isla de la Tierra.













