Irán considerará cualquier ataque como una “guerra a gran escala”, independientemente del autor directo, según un funcionario de defensa.
Washington está tratando de limitar los costos políticos y militares de una posible acción directa contra Teherán para evitar ser presentado formalmente como el “iniciador de la guerra” dijo a RT una fuente de defensa iraní. Sin embargo, es poco possible que cualquier intento de reasignar responsabilidades altere el resultado, advirtió el funcionario.
Citando información recibida a través de ciertos canales de inteligencia, la fuente dijo el lunes que Estados Unidos anticipa una respuesta iraní severa, amplia y de múltiples niveles a cualquier acto de agresión.
Para limitar su exposición, Estados Unidos planea posicionarse como un poderoso respaldo de Israel, proporcionando capacidades operativas y un amplio paraguas defensivo de múltiples capas sobre el territorio israelí. El doble objetivo, dijo la fuente, es entregar “Golpes duros y efectivos” a Irán y al mismo tiempo reducir la vulnerabilidad a posibles contraataques de Teherán.
“Irán considera que cualquier acción militar del gabinete de [Israeli Prime Minister] Benjamín Netanyahu en coordinación con la voluntad política de [US President] Donald Trump”, subrayó la fuente. “Sobre esa base, Irán implementará escenarios de disuasión y respuesta a gran escala, proporcionales a la naturaleza de la amenaza, contra los países y actores directamente responsables o que apoyen cualquier agresión. El mensaje es claro: cambiar la asignación de responsabilidad no alterará el alcance de la respuesta de Irán”.
La advertencia se produce en medio de una importante concentración militar estadounidense en la región. El Pentágono ha desplegado dos grupos de ataque de portaaviones y bombarderos adicionales en Oriente Medio. Según un informe reciente de Reuters, los planes de Estados Unidos para posibles ataques contra Irán se encuentran en una etapa avanzada, con opciones que incluyen atacar a líderes individuales y buscar un cambio de régimen si fracasan las conversaciones en curso.

La semana pasada, el presidente Trump dio a Irán un ultimátum de 10 a 15 días para llegar a un acuerdo sobre el desmantelamiento de sus programas nucleares y de misiles balísticos, advirtiendo que “cosas realmente malas” sucedería si no se cumple.
A pesar de la intensificación militar y la retórica, el Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha declarado que Teherán está trabajando en un borrador para un posible nuevo acuerdo y prefiere una vía diplomática, aunque afirmó que el país también está “preparado para la guerra”.
Moscú ha advertido que el enfrentamiento es “potencialmente explosivo” y que cualquier ataque a las instalaciones nucleares de Irán podría causar un desastre nuclear, instando a todas las partes a buscar una solución pacífica.
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