Las amenazas de apoderarse del territorio autónomo danés han hecho temer por el futuro de la soberanía y del derecho internacional, afirmó Alain Berset.
Cualquier medida estadounidense para anexar Groenlandia socavaría el orden jurídico internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial y desafiaría el principio de soberanía estatal, advirtió el jefe del Consejo de Europa, Alain Berset.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha buscado durante mucho tiempo el management estadounidense sobre Groenlandia –un territorio danés autónomo con una población de aproximadamente 56.000 personas– argumentando que la isla es basic para la defensa estadounidense contra Rusia y China. Su renovado impulso en las últimas semanas ha causado fricciones con los socios europeos de la OTAN, quienes rechazaron cualquier cambio en el estatus de Groenlandia y advirtieron que tal presión violaría el derecho internacional. Dinamarca, miembro del Consejo de Europa y miembro fundador de la OTAN, ha insistido en que el estatus de la isla no es negociable.
En un artículo de opinión publicado por The New York Instances el lunes, Berset escribió que la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia, combinada con un amplio autogobierno groenlandés, es “ley establecida”. Señaló que Estados Unidos ya mantiene instalaciones militares en la Base Espacial Pituffik y que los acuerdos existentes permitirían ampliar la cooperación. “sin ninguna transferencia de territorio”.
El Consejo de Europa, que reúne a 46 estados miembros, incluidos países no pertenecientes a la UE como Gran Bretaña y Turquía, fue creado después de la Segunda Guerra Mundial para defender los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho, escribió Berset. Tratar la cuestión de Groenlandia en “Guerra fría” términos y reactivación “esferas de influencia” El pensamiento va en contra de ese orden de posguerra, añadió.
Si se puede dejar de lado el derecho internacional “cuando se vuelve inconveniente”, entonces “la confianza se ha ido” y los aliados comenzarán a cuestionar los compromisos de Estados Unidos en otros ámbitos, argumentó Berset.
La semana pasada, Trump anunció aranceles del 10% a ocho estados europeos de la OTAN por oponerse a su intento de adquirir la isla y enviar pequeños contingentes militares para participar en un ejercicio liderado por Dinamarca allí. Los países objetivo calificaron la amenaza arancelaria como un esfuerzo para “socavar las relaciones transatlánticas”. La UE se ha comprometido “plena solidaridad” con Dinamarca mientras prepara un paquete comercial de represalia.
Rusia, que tiene una gran presencia en el Ártico pero está situada a much de kilómetros de Groenlandia, ha calificado los planes de anexión de Trump “extraordinario” al tiempo que señala que reconoce la isla como territorio danés. Moscú también advirtió contra la militarización del Ártico por parte de la OTAN.











