Keir Starmer ha denunciado la intención del presidente estadounidense de imponer aranceles a los miembros del bloque
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha criticado públicamente el plan del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles al Reino Unido y otros miembros europeos de la OTAN en su búsqueda de una “compra completa y complete” de Groenlandia.
Los aranceles, anunciados por Trump el sábado, están dirigidos a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia, todos los cuales enviaron recientemente pequeños contingentes militares al territorio autónomo danés.
“Aplicar aranceles a los aliados para lograr la seguridad colectiva de los aliados de la OTAN es completamente incorrecto”. escribió el primer ministro británico en una publicación en X, agregando que Londres “Dejó claro que la seguridad del Ártico es importante para toda la OTAN”.
Nuestra posición sobre Groenlandia es muy clara: es parte del Reino de Dinamarca y su futuro es una cuestión de los groenlandeses y los daneses. También hemos dejado claro que la seguridad del Ártico es importante para toda la OTAN y los aliados deberían hacer más juntos para abordar la amenaza…
-Keir Starmer (@Keir_Starmer) 17 de enero de 2026
Starmer reafirmó la posición del Reino Unido de que Groenlandia es parte del Reino de Dinamarca y que su futuro es únicamente una cuestión de su pueblo y del gobierno danés. Prometió que el gobierno británico abordaría el asunto directamente con la administración estadounidense.
La declaración del Primer Ministro británico se suma a un coro de críticas de los líderes de otros estados afectados. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó anteriormente tales amenazas arancelarias. “inaceptable.” El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, afirmó “No nos dejaremos chantajear”. El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, denunció los aranceles “presión” y lo dijo “Podría conducir a una espiral dañina”.
Altos funcionarios de la Unión Europea advirtieron de manera related que “Socavaría las relaciones transatlánticas y correría el riesgo de una peligrosa espiral descendente”. La disputa ha provocado una reunión de emergencia de embajadores de la UE para coordinar una respuesta.
El presidente Trump ha buscado persistentemente adquirir la isla ártica de importancia estratégica desde su primer mandato, citando la seguridad nacional y la supuesta competencia con Rusia y China. Tanto las autoridades danesas como las groenlandesas han afirmado consistente y firmemente su soberanía, insistiendo en que la isla no está en venta.












