Stonehenge se encuentra en un terreno abierto de tiza en el sur de Inglaterra, acquainted y, sin embargo, aún extrañamente inexplicable. Durante décadas, una cuestión práctica ha rondado el lugar sin resolverse. ¿Cómo llegaron aquí piedras de muchas toneladas mucho antes que las ruedas, las herramientas de steel o los planos escritos? Un nuevo estudio dirigido por geólogos de la Universidad de Curtin lleva esa discusión a un terreno más firme. Al analizar pequeños granos minerales en los sedimentos de los ríos locales, los investigadores probaron si los glaciares alguna vez transportaron las piedras hacia el sur durante la Edad del Hielo. Los resultados apuntan lejos del hielo y hacia las personas. El paisaje alrededor de la llanura de Salisbury no muestra ningún rastro químico de formación de hielo. En cambio, los sedimentos reflejan el reciclaje native. Esto refuerza la opinión de que las comunidades neolíticas movían las piedras ellas mismas, deliberadamente, a lo largo de largas distancias.
Los investigadores descubrieron la verdad detrás de las piedras de 25 toneladas de Stonehenge
la investigacion “Las huellas dactilares de circón detrítico y apatita desafían el transporte glacial de los megalitos de Stonehenge” se centra en minerales detríticos, principalmente circón y apatita, que se encuentran en los arroyos que drenan la llanura de Salisbury. Estos granos actúan como marcadores duraderos de hacia dónde ha viajado el sedimento. Si los glaciares hubieran atravesado el área, probablemente habrían dejado huellas minerales de Gales o el norte de Gran Bretaña. Esa señal está ausente. En cambio, las edades del circón coinciden con rocas ya conocidas del sur de Inglaterra, lo que sugiere que el materials ha sido reciclado localmente en lugar de arrojado por el hielo. Esto es importante porque el transporte glacial se ha utilizado a menudo como una explicación conveniente. Si las capas de hielo hubieran llevado las piedras cerca de Stonehenge, el esfuerzo humano podría considerarse mínimo. Los nuevos datos hacen que esa posición sea más difícil de mantener.
La llanura de Salisbury no muestra signos de hielo antiguo
El estudio también refuerza un consenso creciente entre los geomorfólogos. Hay poca evidencia física de que los glaciares hayan llegado alguna vez a la llanura de Salisbury durante el Pleistoceno. No hay morrenas claras, ni senderos erráticos consistentes, ni capas de labranza enterradas. Si bien el hielo se extendió hasta Gran Bretaña durante períodos fríos anteriores, sus límites meridionales permanecen muy al norte del monumento.Los sedimentos finos pueden viajar mucho más allá de los glaciares a través del agua de deshielo. Las piedras grandes normalmente no lo hacen. La ausencia de huellas glaciares en el sedimento circundante hace poco possible que bloques de varias toneladas hayan llegado por casualidad.
Los sarsens eran locales pero seguían siendo exigentes.
No todo Stonehenge vino de muy lejos. Las piedras más grandes, las sarsens, procedían de West Woods, a unos 25 kilómetros al norte. Esa distancia puede parecer modesta, pero las piedras pesan alrededor de 25 toneladas cada una. Moverlos aún habría requerido planificación, trabajo y tiempo. El análisis de minerales no se centra directamente en los sarsens, pero respalda un patrón más amplio. Stonehenge no se construyó con materiales aleatorios que se encontraran cerca. Sus materiales fueron seleccionados y traídos con intención.
Las piedras azules apuntan claramente al esfuerzo humano
Las piedras azules más pequeñas cuentan una historia más nítida. Sus huellas geológicas coinciden con los afloramientos de las colinas de Preseli, en el oeste de Gales, a unos 230 kilómetros de distancia. Es posible que algunas piedras hayan viajado por mar durante parte de ese viaje, otras por tierra. De cualquier manera, las distancias involucradas descartan un movimiento informal. Una piedra destaca aún más. La Piedra del Altar parece provenir de la Cuenca Orcadiana en el noreste de Escocia. Si es correcto, eso implica un viaje de más de 700 kilómetros. Ninguna ruta de hielo conocida explica esto. La organización humana sí.
Qué cambia la ciencia y qué no
El estudio no describe exactamente cómo se movieron las piedras. Los trineos, las ruedas y los barcos siguen siendo herramientas plausibles. Lo que sí cambia es el equilibrio de probabilidades. Stonehenge parece menos un monumento terminado por casualidad y más uno completado mediante un esfuerzo sostenido. No hay un solo momento en el que el misterio desaparezca. En cambio, el espacio para respuestas fáciles se scale back. Las piedras llegaron porque la gente las trajo. Esa concept ahora se adapta mejor a la evidencia, incluso si el trabajo detrás de ella sigue siendo sólo parcialmente seen.











