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Ser utilizada como peón político: Sydney Sweeney acusa a los partidarios de Trump y rechaza la etiqueta “MAGA Barbie”

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¿Es Sydney Sweeney realmente la ‘MAGA Barbie’? Estrella de Hollywood habla sobre etiqueta política

La estrella de Hollywood Sydney Sweeney se ha convertido en el centro de una inesperada conversación política después de abordar las recurrentes especulaciones en línea sobre sus puntos de vista e identidad, una discusión de la que, según ella, nunca pidió ser parte. Conocido por sus papeles en Euforia, La Criada y El loto blancola actriz de 28 años habló recientemente sobre ser apodada “MAGA Barbie” en las redes sociales, insistiendo en que la etiqueta y su bagaje político es algo que otros le han atribuido, pero no algo que ella acepte.En una entrevista de amplia circulación con la revista Cosmopolitan, Sweeney dijo: “Nunca he estado aquí para hablar de política. Siempre he estado aquí para hacer arte, así que esta no es una conversación en la que quiera estar al frente. Y creo que por eso la gente quiere ir aún más lejos y utilizarme como su propio peón. Pero es alguien más que me asigna algo y no puedo controlarlo”.Afirmó que su atención siempre ha estado en su trabajo artístico de contar historias, actuar y construir su marca, incluida su recién lanzada línea de lencería SYRN. Enfatizó que no quiere que el discurso político defina su imagen pública y expresó su frustración por la facilidad con la que se politiza su identidad en línea.

El meme y la historia de fondo de “MAGA Barbie” de Sydney Sweeney

El apodo de “MAGA Barbie” despegó en línea en parte debido a fragmentos de comentarios y tendencias en las redes sociales que vinculaban a Sweeney con la política conservadora. Algunos comentaristas aprovecharon su imagen luego de una controvertida campaña publicitaria de American Eagle Outfitters de 2025, percibida por algunos críticos como con un trasfondo de “supremacista blanco” y de la información pública de que en un momento ella fue una republicana registrada, a pesar de que la propia Sweeney guardó silencio sobre temas políticos.

Sweeney insistió en que este tipo de especulación y etiquetado es “alguien más me asigna algo y no puedo controlar eso”. Cuando se le preguntó por qué no simplemente corrige el registro, enfatizó: “No lo he descubierto. No soy una persona odiosa. Si digo: “Eso no es cierto”, vendrán a mí como: “Solo dices eso para lucir mejor”. No hay forma de ganar. Nunca se gana. Sólo tengo que seguir siendo quien soy, porque sé quién soy. No puedo hacer que todos me amen. Sé lo que represento”.

La lucha de Sydney Sweeney entre arte, identidad y política

La respuesta de Sweeney refleja una tensión más amplia que enfrentan muchos artistas hoy en día, que está navegando por las expectativas del público en una period en la que las celebridades a menudo son empujadas a narrativas políticas, lo quieran o no. En su entrevista, reiteró que “no es una persona política” y que participar en un debate político no es la razón por la que se dedicó a actuar.Ella dijo: “No soy una persona política. Estoy en las artes. No estoy aquí para hablar sobre política. Esa no es un área en la que jamás haya imaginado entrar. No es por eso que me convertí en quien soy. Me convertí en actor porque me gusta contar historias, pero no creo en el odio de ninguna forma. Creo que todos debemos amarnos unos a otros y tener respeto y comprensión unos por otros”.

También enfatizó sus valores personales y afirmó: “Siempre he liderado con amor. Siempre he creído que el amor es amor en todas sus formas. Debes ser amable con quienquiera que conozcas. Recuerdo que en el set de Érase una vez… en Hollywood, vi a Brad Pitt sentarse y pasar el rato con el departamento de transporte. Me encantó eso y pensé: “Sí, debes respetar a todos en tu vida”.Sin embargo, al abordar la controversia en torno a su silencio, reconoció que en ocasiones su falta de comentarios puede haber “ampliado la brecha” en lugar de cerrarla, mostrando un reconocimiento matizado de cómo la percepción pública puede dispararse si no se aborda.

Las redes sociales reaccionan a las recientes declaraciones de Sydney Sweeney

La reacción del público a las declaraciones de Sweeney ha sido polarizada. En plataformas importantes como X y Reddit, muchos comentaristas aprovecharon la oportunidad para criticar lo que consideran celebridades que intentan mantenerse “por encima de la contienda” sin dejar de beneficiarse de la influencia cultural, argumentando que el arte y la política están entrelazados y que ignorar el contexto político es en sí mismo una posición política. Algunos usuarios han argumentado que afirmar ser apolítico a menudo se alinea con el establishment y favorece las estructuras de poder existentes.

Otros comentaristas han defendido el derecho de Sweeney a centrarse en su arte y evitar el discurso político, sugiriendo que no se debe esperar que todas las figuras públicas participen en activismo o comentarios políticos abiertos. La cultura de los memes que la rodea, incluidas las reacciones a su comportamiento en entrevistas y actividades promocionales, ilustra con qué rapidez las narrativas de las figuras públicas pueden deslizarse hacia guerras culturales en línea más amplias y fenómenos de la cultura pop.

Los comentarios de Sydney Sweeney abordan cuestiones más amplias sobre la identidad de las celebridades, el etiquetado político y las presiones de la vida pública en la period digital. En un entorno mediático donde cada imagen, asociación de marca o elección private puede interpretarse como una señal política, muchas figuras públicas se encuentran tratando de equilibrar sus límites personales con el anhelo del público de claridad política.

La etiqueta “MAGA Barbie” sirvió como punto de inflamación porque resume la facilidad con la que se asignan identidades políticas en línea, a menudo sin contexto y, a veces, independientemente de lo que la persona en cuestión haya dicho realmente. La insistencia de Sydney Sweeney en que quiere ser conocida por su arte más que por sus posiciones políticas resalta un desafío creciente para los artistas que desean proteger su narrativa private en un ecosistema mediático hiperpolarizado.



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