Durante los últimos meses, las nuevas empresas nucleares han estado recaudando grandes sumas de dinero: hasta ahora, más de mil millones de dólares.
Los centros de datos y su sed de electricidad han sido una fuerza impulsora. Pero los cambios recientes en las políticas federales de seguridad nuclear podrían ser otro acelerador que ayude a despejar el camino para un rápido desarrollo de reactores y con un costo potencial para la salud humana y ambiental.
La administración Trump ha cambiado silenciosamente la forma en que el Departamento de Energía supervisa la seguridad de las plantas de energía nuclear construidas en sus propiedades, según un informe de NPR. Aproximadamente un tercio del reglamento ha sido eliminado y varias secciones han sido revisadas en profundidad. Los requisitos anteriores, incluidos los destinados a limitar la contaminación de las aguas subterráneas y del medio ambiente, ahora son sugerencias, y los trabajadores pueden verse expuestos a dosis más altas de radiación. Los protocolos de seguridad de la planta ahora dependen en gran medida de la empresa.
Las nuevas reglas se desarrollaron sin comentarios ni aviso público, según NPR. Sólo se aplican a los reactores construidos en propiedad del DOE; los construidos en otros lugares todavía están sujetos a la supervisión de la Comisión Reguladora Nuclear. Varias nuevas empresas están desarrollando reactores de demostración en propiedad del DOE con la esperanza de cumplir con la fecha límite de la administración Trump del 4 de julio de 2026.












